Las medidas eléctricas reglamentarias son las pruebas y verificaciones obligatorias que se realizan en las instalaciones de baja tensión para certificar su seguridad, correcto funcionamiento y conformidad con el Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT). Estas comprobaciones se encuentran desarrolladas principalmente en el Anexo 4 de las Guías Técnicas de aplicación del REBT y tienen como finalidad verificar el estado de la instalación, la eficacia de las protecciones eléctricas y el cumplimiento de los requisitos de protección frente a los choques eléctricos. 

  • Medida de la continuidad de los conductores de protección y de las uniones equipotenciales principales y suplementarias 

Esta medida verifica que los conductores de protección y las uniones equipotenciales presentan una continuidad adecuada para derivar las corrientes de defecto hacia tierra y permitir la actuación de las protecciones. Se realiza con la instalación sin tensión mediante un ohmímetro que aplica una intensidad continua del orden de 200 mA, con inversión de polaridad, y equipado con una fuente de tensión continua que pueda generar de 4 a 24 V de tensión continua en vacío. 

  • Medida de la resistencia de puesta a tierra 

Su finalidad es comprobar la eficacia del sistema de puesta a tierra para evacuar corrientes de defecto y evitar tensiones peligrosas. La medida se realiza con un telurómetro, que calcula la resistencia del electrodo de tierra mediante la inyección de una corriente conocida y midiendo la caída de tensión, por lo que el valor de resistencia se corresponde con el cociente entre la tensión medida y la corriente inyectada. 

  • Medida de la resistencia de aislamiento de la instalación 

Permite detectar defectos de aislamiento o derivaciones en los conductores. Se realiza con un megóhmetro que genera una corriente continua y aplica las tensiones de ensayo necesarias dependiendo del tipo de instalación. Esta medida consta de dos pruebas que deben realizarse sin tensión. La primera medida es de la resistencia de aislamiento en relación a la tierra, en la que todos los conductores, incluido el neutro, deben estar unidos entre sí al inicio de la instalación y conectados al polo negativo del megóhmetro mientras que la tierra se conecta al polo positivo. La segunda prueba mide la resistencia de aislamiento entre conductores polares y consiste en medir entre cada par de conductores, incluyendo el neutro. 

  • Medida de la resistencia de aislamiento de suelos y paredes 

Esta medida se aplica en locales especiales donde la protección frente a contactos depende del carácter aislante de suelos y paredes, como quirófanos o laboratorios. Se realiza mediante un megóhmetro que mide entre un electrodo de unas dimensiones concretas que se apoya sobre la pared o suelo a medir, y el conductor de protección de tierra de la instalación. 

  • Ensayo dieléctrico de la instalación 

Tiene como objetivo comprobar que el aislamiento soporta tensiones elevadas sin sufrir perforaciones ni fallos. Aunque está contemplado en la normativa, habitualmente no se realiza en instalaciones terminadas, ya que los materiales suelen haber sido ensayados previamente por los fabricantes. 

  • Medida de corrientes de fuga 

Permite detectar corrientes que se desvían hacia tierra debido a defectos de aislamiento pudiendo prevenir disparos inesperados de los interruptores diferenciales o identificar posibles fallos de aislamiento. Se realiza con una pinza amperimétrica de alta sensibilidad para medir corrientes muy pequeñas sin necesidad de interrumpir el suministro, comprobando que los valores no superen aproximadamente la mitad de la sensibilidad del dispositivo de protección. 

  • Medida de la impedancia de bucle 

Esta comprobación verifica la eficacia de las protecciones basadas en fusibles o interruptores automáticos. Para realizarla se utiliza un medidor de impedancia de bucle que conecta durante unos milisegundos una resistencia calibrada al circuito, provocando la circulación de una corriente conocida. El instrumento mide la tensión antes y durante la circulación de dicha corriente, obteniendo así la caída de tensión producida en el circuito. A partir del cociente entre esta caída de tensión y la corriente conocida se calcula la impedancia de bucle. Con este valor de impedancia se puede determinar la corriente de cortocircuito prevista y se comprueba que los dispositivos de protección actuarán dentro de los tiempos establecidos por la normativa

  • Medida de la tensión de contacto y comprobación de los interruptores diferenciales 

La tensión de contacto debe mantenerse por debajo de los límites reglamentarios para proteger a las personas frente a contactos indirectos. Para obtener su valor, se multiplica la suma de las resistencias de la toma de tierra y de los conductores de protección de las masas de la instalación por la corriente del diferencial. Esta medida se realiza mediante un medidor de impedancia de bucle, que no solo mide la resistencia que se desea conocer, sino la impedancia total del bucle, incluyendo también la resistencia de tierra del centro de transformación. Como consecuencia, el valor obtenido es siempre superior a la resistencia de puesta a tierra real, por lo que la tensión de contacto calculada resulta mayor que la real, garantizando una verificación segura siempre que no supere el límite convencional establecido.  

Por otro lado, la comprobación de los interruptores diferenciales se realiza con un equipo capaz de inyectar una corriente de fuga a través del diferencial que se quiere comprobar para provocar su disparo. Además, el equipo debe poder medir el tiempo que tarda en actuar el diferencial, permitiendo verificar que su funcionamiento se encuentra dentro de los límites reglamentarios. 

  • Comprobación de la secuencia de fases 

Esta medida es necesaria en instalaciones trifásicas que alimentan motores u otros equipos sensibles al orden de las fases. Se realiza con un comprobador de secuencia de fases que permite verificar si el orden es correcto o está invertido. 

Las medidas eléctricas reglamentarias constituyen una parte fundamental del proceso de verificación de las instalaciones de baja tensión. Su realización permite comprobar el estado de los sistemas de protección, detectar posibles defectos y garantizar la seguridad de las personas y de los equipos. Sin embargo, la validez de estas comprobaciones no depende únicamente de la correcta ejecución de los ensayos, sino también de la interpretación de los resultados obtenidos. Por ello, una vez realizadas las medidas, es necesario contrastar los valores medidos con los límites y criterios establecidos en la normativa, para verificar que la instalación cumple los requisitos de seguridad y funcionamiento.