La presión en un contexto científico es la fuerza que es capaz de ejercer un gas, un líquido o un sólido sobre una unidad de superficie de un cuerpo, teniendo como referencia la presión atmosférica. Para medirla se utilizan una serie de instrumentos o dispositivos de distintos materiales, que registran los datos en una escala o pantalla calibrada.  

La unidad de medida estándar es el Pascal (N/m2), pero también se mide en atmósferas (atm), en kilogramos por centímetro cuadrado (kg/cm2), etc. 

La medición de la presión es una actividad fundamental en aplicaciones de ingeniería de instrumentación y control, garantiza que en ambientes industriales las operaciones sean seguras y eficientes.  

Los instrumentos de presión hacen posible el control y la monitorización de gases, líquidos y vapores con tal exactitud que están presentes desde la supervisión de procesos críticos hasta la optimización de los equipos en diferentes procedimientos. 

Para la selección correcta del instrumento de presión adecuado, se deben tener en cuenta una serie de variables: 

  • Rango de Presión: La capacidad del instrumento para operar dentro de las condiciones de presión esperadas. 
  • Tipo de Fluido: Líquido, gas o vapor, y sus propiedades como corrosividad y viscosidad. 
  • Precisión Requerida: Según los límites tolerables del proceso. 
  • Condiciones Ambientales: Temperatura, humedad y vibraciones. 
  • Compatibilidad: Materiales del instrumento frente al fluido. 

Entre los instrumentos de presión que existen vamos a destacar dos de ellos que se utilizan de forma habitual en muchos procesos y trabajos. 

El presostato, dispositivo que funciona abriendo y cerrando un contacto al alcanzar un valor de presión previamente configurado que se mide en un medio. Puede funcionar de forma mecánica o electrónica. Su aplicación la tienen en bombas, válvulas o reforzadores y tienen la misión de mantener la presión dentro de un intervalo predefinido, sin sobrepasar el límite superior o inferior. 

Los transductores de presión, instrumento que convierte la presión en una señal de salida eléctrica. La señal eléctrica puede ser digital o analógica y es utilizada por otros dispositivos como controladores, alarmas y otros sistemas de circuito cerrado. Se utilizan generalmente en diversas aplicaciones residenciales y comerciales como HVAC, bombas, vehículos, etc. También se les conoce como sensores de presión o transmisores de presión. 

En conclusión, medir la presión a través de la instrumentación disponible para ello, es fundamental para controlar y proteger los procesos industriales y las actividades diarias. Desde manómetros básicos hasta avanzados sensores piezoeléctricos, aportan soluciones concretas para cada necesidad. Por ello, conocer cómo funciona cada tecnología, junto con sus pros y contras, es esencial para escoger el instrumento de presión adecuado.