Las fuentes de alimentación eléctrica convierten y adaptan la energía eléctrica procedente de la red para alimentar equipos, máquinas y circuitos electrónicos. Su función principal consiste en transformar la corriente alterna de la red eléctrica en corriente continua estable y adecuada para cada aplicación.

Dependiendo de la tecnología utilizada para realizar la conversión de corriente alterna a corriente continua, las fuentes de alimentación se clasifican principalmente en dos grupos: fuentes lineales y fuentes conmutadas.
- Fuentes lineales
Las fuentes lineales utilizan un sistema de regulación electrónica que mantiene constante la tensión de salida mediante un transistor de potencia conectado en serie entre la entrada y la salida, el cual ajusta continuamente la caída de tensión para estabilizar el valor suministrado.
Su principal ventaja es la alta calidad de la señal suministrada, con niveles muy bajos de ruido eléctrico e interferencias electromagnéticas, lo que las hace especialmente adecuadas para laboratorios, instrumentación de precisión, equipos médicos y sistemas de audio de alta calidad.
Como inconvenientes, presentan una baja eficiencia energética, ya que parte de la energía se disipa en forma de calor. Además, suelen ser más pesadas y voluminosas debido al transformador convencional que utilizan.
- Fuentes conmutadas (SMPS, switched-mode power supply)
Las fuentes conmutadas son la tecnología más utilizada actualmente en la industria debido a su elevada eficiencia y su tamaño reducido. Su funcionamiento consiste en rectificar y filtrar la tensión de entrada, convertir esta señal resultante en una señal de alta frecuencia mediante la conmutación de transistores electrónicos. Esta señal pasa por un transformador mucho más pequeño que los utilizados en las fuentes lineales y finalmente se vuelve a rectificar y filtrar para obtener una tensión continua estable en la salida.
El uso de altas frecuencias, normalmente en el rango de los kilohercios (kHz), permite reducir el tamaño de los componentes magnéticos y alcanzar una alta eficiencia energética.
Atendiendo a su diseño, las fuentes conmutadas pueden clasificarse en dos grupos: fuentes conmutadas en primario y fuentes conmutadas en secundario.
2.1. Fuentes conmutadas en secundario
Las fuentes conmutadas en secundario realizan la regulación después del transformador. Aunque su diseño es más sencillo y resultan más económicas, presentan menor eficiencia, por lo que suelen emplearse en aplicaciones de menor potencia.
2.2. Fuentes conmutadas en primario
Las fuentes conmutadas en primario regulan la energía antes del transformador de aislamiento. Son las más utilizadas en entornos industriales gracias a su alta eficiencia, menor peso y mejor capacidad para trabajar con amplios rangos de tensión de entrada.
En definitiva, las fuentes lineales y las conmutadas presentan características diferentes que las hacen más o menos adecuadas para determinadas aplicaciones. Las primeras ofrecen una señal muy estable y con bajo nivel de ruido, mientras que las segundas destacan por su eficiencia energética, tamaño reducido, amplio rango de tensiones de trabajo y capacidad para suministrar mayores niveles de potencia.
La elección de una fuente de alimentación depende de las necesidades de cada aplicación. Las fuentes lineales continúan siendo una excelente opción cuando se requiere una señal de alta calidad y mínima interferencia, mientras que las fuentes conmutadas constituyen la solución predominante en los sistemas industriales y electrónicos modernos gracias a su eficiencia, versatilidad y menor consumo energético.